Pilar Outon: “A la vuelta de Misión, sientes que algo tienes que seguir haciendo por construir un mundo más justo, y que con cuatro hijos pequeños no es muy fácil buscar ese espacio de entrega”

Pilar Outon: “A la vuelta de Misión, sientes que algo tienes que seguir haciendo por construir un mundo más justo, y que con cuatro hijos pequeños no es muy fácil buscar ese espacio de entrega”

Pili Outon, nace en una familia donde la semilla de la fe y de los valores evangélicos son la base en su proceso de crecimiento y que junto a JMV hacen que esta fe siga madurando y dando respuestas a lo que Dios le va poniendo en su camino. Está casada con Marcos y tienen una familia con cuatro hijos. Es maestra de alumnado con diversidad funcional y se siente vocacionada y feliz de compartir y aprender de ellos. Estuvo en la Misión de Bolivia junto a su marido y sus tres hijos compartiendo vida y fe. Es su trabajo con los niños de la calle en Bolivia lo que le motiva a seguir trabajando por la infancia a la vuelta en España. Descubre el acogimiento a través de unas amigas y lo hacen proyecto de familia. El acogimiento forma parte de sus vidas desde hace 14 años. Aunque la entrevista está personalizada en Pili, toda la familia vive el acogimiento, crece, aprende, comparte y se compromete con niños que, por diversas circunstancias de maltrato, negligencias, abandonos, etc. son retirados de su familia biológica.

  • Pilar nos gustaría que nos describieras en qué consiste el acogimiento familiar, qué tipos hay de acogimiento, cuál es el perfil o perfiles de los menores y, también, qué requisitos deben tener las familias acogedoras.

El acogimiento familiar es una medida de protección por la que un menor en situación de riesgo de desamparo no puede vivir con su familia biológica por diversos motivos y le ceden la guardia custodia a una familia que previamente ha pasado un proceso de formación y valoración de una idoneidad para poder realizar el acogimiento. La familia acogedora se compromete a facilitar el desarrollo y crecimiento a todos los niveles, físico, intelectual, emocional durante el tiempo que esté en su hogar el menor.

Hay varios tipos de acogimientos:
– Acogimiento simple o temporal, en el que el niño o la niña está en tu familia un tiempo determinado hasta que se estudia y valora una medida definitiva para el menor, bien vuelta a su familia biológica, o con algún familiar o bien pasa a un acogimiento preadoptivo con fines ya de adopción.
– Acogimiento permanente destinado a niños y niñas para los que no se prevé el retorno a su familia de origen en el plazo marcado por la legislación (2 años) y para los que es preciso articular una medida de mayor estabilidad. Se plantea con carácter indefinido y puede prolongarse hasta la mayoría de edad.
-Acogimiento preadoptivo, como su propio nombre indica, es aquel que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor tenga una situación jurí¬dica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello.

Durante el acogimiento un equipo de técnicos va haciendo un seguimiento de la familia biológica para valorar las posibles medidas.

Los niños y niñas que llegan a tu familia provienen de hogares desestructurados, de ambientes desfavorecidos con situaciones traumáticas y heridas emocionales por distintas circunstancias de maltrato. De entrada, no entienden qué está pasando porque tienen normalizada en sus vidas las vivencias en sus familias biológicas; no son conscientes de su situación y en la mayoría de los casos sienten como una pérdida el no estar con ellos. Poco a poco van situándose y comprendiendo otro modelo de familia y de buen trato y van incorporando a su vida aquello que les hace sentir bien y felices. Tienen una gran capacidad de resiliencia y supervivencia para seguir hacia adelante aunque esa mochila de su historia o más bien esos tatuajes quedan marcados en sus vidas.

Para ser familia acogedora hay que pasar por un proceso de formación y valoración de idoneidad por parte de una ICIF (Institución Colaboradora de Integración Familiar) pero lo más importante es la capacidad de amar, paciencia y acompañamiento que estos niños y niñas necesitan en su proceso. También hay que tener presente que estos niños un día saldrán de tu hogar, ese momento llega y hay que estar preparado para saber encajar esta situación que envuelve una mezcla de emociones muy intensas.

  • Son varios los colectivos que están reivindicando mejoras y no sólo económicas para el sistema de acogimiento familiar. ¿Cuáles son los desafíos que estas organizaciones plantean a los gobiernos autonómicos y central?

Algo muy importante en lo que se está luchando es que ningún menor de 9 años pase por un centro, dando prioridad al acogimiento familiar. Para ello, necesitamos un mayor número de familias disponibles, por lo que hay que darlo a conocer y hacer campañas de sensibilización y captación por parte de los gobiernos.

Estos niños necesitan una atención individualizada por parte de profesionales especializados que puedan trabajar con ellos de una manera terapéutica y sanadora, para ellos desde nuestro colectivo demandamos que se incrementen equipos de profesionales para dar una respuesta y seguimiento con mayor calidez y calidad a los niños y niñas.

Por otra parte, los tiempos tanto en listas de familias que quieren adoptar, como el tiempo que pasan estos niños en familias de acogida son más largos de lo debido. Habría que agilizar todo los procesos administrativos y jurídicos estableciendo plazos de tiempo reales.
Éstas son algunas de las reivindicaciones, que desde nuestra asociación estamos haciendo llegar de alguna manera al gobierno autonómico.

  • Nos encantaría que nos contaras cómo nace en tu familia la idea de ser familia acogedora.

A la vuelta de Misión y tras unos años de estabilidad en España, sientes que algo tienes que seguir haciendo por construir un mundo más justo, y que con cuatro hijos pequeños no es muy fácil buscar ese espacio de entrega. A través de unas amigas Soco y Mati, descubrimos la posibilidad de ser familia acogedora y ofrecer nuestra familia y nuestro hogar. Esto nos pareció a Marcos ya mí una idea maravillosa que daba respuesta a esa inquietud que sentíamos. Por supuesto nos sentamos con nuestros hijos y desde el diálogo y la oración en familia convertimos esa inquietud en un proyecto de todos, lo vivimos con muchísima ilusión, alegría y nervios. En esos momentos mis hijos tenían 4, 8 y 10 años y después de 15 años seguimos contagiados y enganchados al acogimiento como si se tratara de una droga.

  • Perdona que seamos tan incisivos, pero queremos saber más. ¿Cuál es la motivación para ser familia acogedora?, ¿cómo os habéis organizado familiarmente? y ¿cuántos menores habéis acogido y en qué modalidad?

Nuestra motivación para ser familia acogedora es principalmente el ofrecer a unos niños y niñas que han vivido situaciones de trauma un hogar donde encuentren calorcito, algo tan sencillo como abrir tu familia y compartir, porque esto a todos y cada uno de nosotros nos hace realmente FELICES. Al final nuestro sentimiento es de una enorme GRATITUD por lo compartido con ellos.

Nuestra familia ha acogido a 16 menores de distintas edades, el más pequeño llegó con 4 días y el mayor con 11 años. Somos familia de acogida temporal o simple profesionalizada, estamos abiertos a recibir en casa a niños con diversidad funcional, problemas de conducta, abusos sexuales,…
La organización familiar es un poco sobre la marcha, cada uno aporta y ofrece el tiempo, los dones y capacidades que tiene en el día a día.

  • Desde tu experiencia, ¿en qué se enriquece una familia con el acogimiento? Seguro que hay momentos difíciles y complicados en este proceso y también alegres y reconfortantes, puedes contarnos ejemplos de ambos.

Por supuesto como la vida misma se viven momentos maravillosos y momentos muy duros y difíciles. Lo más doloroso para nosotros es ver como hay algunos niños y niñas que una vez que salen del sistema de protección de menores porque se ha asegurado su bienestar con una medida definitiva, vuelven por diversos motivos al sistema de protección; me refiero a intentos fallidos de adopción, o a que la reinserción con su familia biológica ha fracasado. Los niños sufren enormemente cuando esto sucede por lo que a nosotros como familia también nos duele y compartimos ese dolor. También es difícil cuando se van de casa porque hemos establecido unos vínculos muy especiales desde el amor aunque también es un momento mágico porque se van a una situación de estabilidad en la que sabes que van a ser felices, esto te ayuda en la despedida.

Momentos reconfortantes son el brillo en sus ojos, las sonrisas de complicidad, su crecimiento en su ser NIÑO: eso te lo quedas y lo guardas en tu corazón como un gran tesoro. El sentir como muchos de estos niños y niñas empiezan a ser conscientes de su Yo, de su existencia, a percibir el silencio, porque se les escucha,… esto es precioso.

Por contar alguna experiencia más concreta, una de nuestras niñas presentaba discapacidad auditiva, tenía un implante coclear pero no había hecho buen uso de él y no era consciente para lo que servía. Una tarde pasando delante de una iglesia sonó una campana y ver su cara de asombro ante este sonido fue maravilloso. Por primera vez estaba siendo consciente de escuchar algo, su cara no la olvidaré nunca…Ahora esta niña tiene ya 19 años y está adoptada felizmente y se comunica y sigue una conversación perfectamente. Vivir este momento junto a ella, fue muy grande para mí.

  • Por último, Pilar, como familia misionera y vicenciana, con este recorrido que nos has compartido, ¿qué mensaje puedes dar a quienes están abiertos a ser familias acogedoras y aún no se han decidido?.

Ningún niño crece para no tener una familia donde se sienta amado y pueda amar. Tú puedes ser una de esas familias, aún quedan muchos niños en centros deseando sentir ese amor y crecer de una manera más sana. En Misevi como laicos, misioneros y vicencianos estamos llamados a dar respuesta a esta realidad.¡¡¡Todos salimos ganando!!!

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