Crónica de una Misión de verano

Soy Daniel Malmierca Sánchez y, con motivo del 400 aniversario de la Congregación de la Misión, he tenido la gran suerte de compartir durante el mes de agosto mi fe y mi vida con el pueblo hondureño, especialmente con los patuqueños y patuqueñas, en Barra Patuca, al participar de la experiencia misionera que el EMVE (Equipo Misionero Vicenciano de Evangelización) había organizado en las comunidades que acompañan en Honduras.

El 28 de Julio aterrizábamos en San Pedro Sula, con los ojos muy abiertos por querer conocer la realidad, la cultura y las tradiciones del que sería mi hogar por el mes de agosto.

Me sentía un privilegiado por la oportunidad que se presentaba ante mí y no quería perderme ningún detalle. Hoy, tras la experiencia vivida, os aseguro que me siento dichoso por la llamada del Señor a la misión y por la fortaleza que me ha dado para que mi respuesta fuese ¡SÍ, allá voy!

Honduras 2025 - Daniel MalmiercaLos primeros días en el centro de capacitación Mons. Jaime Brufao, en la colonia San Vicente de Paúl (San Pedro Sula), fueron días de formación, de preparación y de convivencia muy especiales, al poder compartir también con el grupo de misioneros y misioneras que habían tenido su experiencia en el mes de julio en San Pedro Sula y en Tegucigalpa.

Los dos grupos de misioneros que tendríamos nuestra experiencia en el mes de agosto, salimos para Mosquita (un grupo iría a Puerto Lempira y el otro iríamos a Barra Patuca). En nuestro caso, los que íbamos a Barra Patuca, no nos podíamos imaginar que llegar hasta allá sería toda una aventura de más de 30 horas, pero la misión tiene a veces sus complicaciones y ¡hay que llevar la mente abierta y muy dispuesta!

El grupo de misioneros que llegamos a Barra Patuca y los tres Misioneros Paúles que allá viven nos dividimos en dos grupos. Uno salió de gira, por 15 días, a visitar algunas de las comunidades que se encuentran en el río Patuca (hasta Wampusirpi). El otro grupo nos quedamos en Barra Patuca para llevar a cabo la misión parroquial. Durante dos semanas nos organizamos, con los delegados y catequistas de la parroquia, en 5 grupos para llevar a cabo las visitas en las casas a lo largo de los 7 barrios de Barra Patuca. Al principio me asustaba un poco porque no sabía cómo serían esas visitas ni lo que yo podría hacer.

Cada día, con mi grupo, pude visitar unas 10-12 casas, y hoy recuerdo cada una con muchísimo cariño. Pude conocer muy de cerca la realidad de Barra Patuca, compartir con sus gentes, visitar a muchas familias, a sus ancianos, a sus enfermos,… también a muchos niños y muchos jóvenes, y disfrutar además, por deformación profesional, en las escuelas e institutos.

Desde el primer momento la acogida fue… ¡Espectacular! No sólo nos abrieron las puertas de sus casas, ¡en pocos días pude sentir cómo este pueblo miskito nos había abierto sus corazones!

Hace años, pensaba que se necesitaba muchísima preparación para vivir una experiencia de misión… Desde que empecé a preparar esta experiencia, supe que lo único que tenía que hacer era dejarme encontrar por el Señor, quien me había llamado… ¡Y ASÍ HA SIDO!

Hoy estoy infinitamente agradecido a Dios por haberme llevado hasta allí para que nos re-encontráramos. Confieso que Honduras y la Misión han entrado de lleno en mi corazón ¡y sé que no saldrán de él!

Honduras 2025 - Grupo con Daniel Malmierca

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a mi familia su “empujón” para que la respuesta fuera: “sí, voy”. A tantas personas que también fueron empuje y que me ayudaron a preparar el envío… A todos ellos los he sentido acompañando con sus oraciones, desde aquí. Y, cómo no, termino agradeciendo a todos con los que, en tierras hondureñas, he tenido la suerte de compartir esta experiencia. ¡¡¡Gracias!!!

¡Espero que el Señor me permita repetir, y pronto!

Daniel Malmierca.