Este fin de semana ha tenido lugar en Zaragoza la primera jornada de formación misionera de Misevi de este curso, que ha tenido como título “Palabra y Vida de Mujer”. Un comienzo con un estilo diferente, con la misma ilusión e intención de formarnos cuidando los detalles, compartiendo experiencias y disfrutando de momentos inesperados.
Por la mañana, hemos comenzado con un ritual celebrativo dirigido por Mari Carmen Saz y Manoli Soria en el que se ha recordado que somos luciérnagas en la noche, que juntas abrimos camino a la luz. Que reunirnos es celebrar y que hay que disfrutar de los silencios y de la música de la vida.
El trabajo de la mañana ha sido guiado por Montse Rescalvo en torno a las vidas de dos mujeres del Antiguo Testamento: Noemí y Ruth. Su entrega, aceptación y fidelidad han calado en nosotros/as y nos han invitado a compartir deseos de acompañar a quienes nos encontremos. MISEVI camina para ser una comunidad que ve a personas, que escucha y acoge, que empatiza y cuida, que sabe de dónde viene y hacia dónde va.
La tarde ha sido una caja de sorpresas. Escuchar la historia del Espacio Dacapo contada desde el corazón por Marisol Aviñó, una de las mujeres que lo gestó, nos ha ayudado a comprender que este lugar es un espacio de encuentro, cuidados y acogida. El broche de oro ha sido conocer a dos artistas que colaboran en el proyecto y que entre risas y música cuidan de los demás. Su generosidad y entrega nos han contagiado y llenado de ilusión.
En la mañana del domingo también hemos tenido otro ritual celebrativo guiado por Mari Carmen y Manoli. La lectura del texto evangélico de la mujer hemorroisa nos ha mostrado su valentía, su decisión, su deseo de curación para más tarde ser sanadora, porque encontrarnos con Jesús es el comienzo de una nueva vida. El testimonio audiovisual de otra mujer, Helena Maleno, nos ha acercado a la realidad de la migración más próxima, mostrándonos su espíritu de lucha y su convencimiento de que otro mundo es posible.
Tras celebrar la Eucaristía en la parroquia de San Vicente de Paúl junto con el asesor del equipo coordinador, el P. Aaron Delgado, nos vamos con espíritu renovado y con la convicción de que MISEVI no quiere un lugar en el mundo, ya que el mundo es su lugar.
Yolanda Luzón




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